jueves, 15 de diciembre de 2011
Aun puedo ver.
Aun entre obscenas y grotescas luces puedo ver el brillo sincero de aquella luna que hace estremecer mi corazón con su quieta paz, aun en medio del espeso cemento puedo sentir la briza fresca de viento que acaricia mi rostro, que refresca mi piel, es entonces cuando descubro que aun puedo ver, que en mitad de la oscuridad y la empalagante luz artificial, allá,a lo lejos puedo ver luz real, luz viva, luz sincera y entonces, sonrío, si, le sonrío a la luna a su paz brillante a su luz verdadera...
martes, 15 de noviembre de 2011
Mañana tras mañana en los fríos hielos de invierno mojaba mis pies en los charcos de agua, recuerdo que había un bosque de pinos que hacían una oscuridad tenebrosa y tentadora para caminar en las noches, en ese camino comencé a soñar, a dar mis primeros pasos, a sentir las primeras caídas en bicicleta, a correr y no sentir miedo de andar en las noches por más que me dijesen que bajo el bosque se escondían los duendes y una mujer sin cabeza, eso no me hacia sentir miedo, lo único que pensaba cuando pasaba de noche por ese camino era en que se alargara lo más posible para poder sentir la brisa del viento fresco en los atardeceres y ver cómo se ocultaba el sol tras los infinitos verdes potreros, allá al final de los bosques se dormía el sol. Por las noches deseaba ver la luna y las estrellas, contar estrellas fugaces y pedirles deseos, no es que crea mucho en eso, pero por si acaso, nunca está demás, si se cumple bien, si no, fue lindo verle pasar...
lunes, 14 de noviembre de 2011
...
Cuantas veces soñamos con algo y luego lo dejamos de lado?, los sueños son para cumplirlos, no para dejarlos ir, ahora bien, nadie sabe de que forma poder hacer realidad su sueño, ya que ve difícil el camino para llegar a su meta...Pero quien dijo que es fácil lograr lo que se desea?, es largo el camino, gigante el sueño y duras las piedras que se encuentran en medio del andar...pero cómo dijo un gran hombre alguna vez "SI SUEÑAS SERÁS LIBRE DE ESPÍRITU, SI LUCHAS SERÁS LIBRE DE VIDA"...( Che G.)
Soñar es el comienzo de la lucha hacia la libertad, y que es la libertad?, es complejo decir que es la libertad, pero dentro de cada uno de nosotros hay un modelo de libertad la cual nos hace ser seres únicos y deferentes del resto, todo tipo de libertad está dentro de ti, emana desde tu alma y habita ahí, aveces nos sentimos aprisionados sin darnos cuenta de que tenemos las armas para cortar las cadenas dentro de nosotros mismos, pero en nuestras manos está el hacernos libres o seguir de esclavos y sumirnos en las difíciles andanzas de la vida que fueron creadas para hacernos más fuertes pero que aveces nos hacen débiles...cómo dice Sartre "estamos condenados a nuestra propia libertad" somos libres de escoger lo que deseamos y somos libres para luchar por nuestros sueños he ideales, luchar por no dejar que mueran en el camino aquellos deseos y anhelos que se nos presentaron un día para ofrecernos el reto de luchar hasta el final o bien quedarnos derrotados en mitad de la calle por no darle la pelea a aquella roca que se nos planto en frente...
Soñar es el comienzo de la lucha hacia la libertad, y que es la libertad?, es complejo decir que es la libertad, pero dentro de cada uno de nosotros hay un modelo de libertad la cual nos hace ser seres únicos y deferentes del resto, todo tipo de libertad está dentro de ti, emana desde tu alma y habita ahí, aveces nos sentimos aprisionados sin darnos cuenta de que tenemos las armas para cortar las cadenas dentro de nosotros mismos, pero en nuestras manos está el hacernos libres o seguir de esclavos y sumirnos en las difíciles andanzas de la vida que fueron creadas para hacernos más fuertes pero que aveces nos hacen débiles...cómo dice Sartre "estamos condenados a nuestra propia libertad" somos libres de escoger lo que deseamos y somos libres para luchar por nuestros sueños he ideales, luchar por no dejar que mueran en el camino aquellos deseos y anhelos que se nos presentaron un día para ofrecernos el reto de luchar hasta el final o bien quedarnos derrotados en mitad de la calle por no darle la pelea a aquella roca que se nos planto en frente...
jueves, 10 de noviembre de 2011
A la deriva ...
No puedo escribir hoy más que a la deriva, mis palabras hoy no tienen rumbo fijo, quizá estén dirigidas al viento que esta cada segundo de mi vida pegado a mi, tal vez en algunas partes se lo dedique a la fresca lluvia que tanto me gusta escuchar en las largas noches de invierno mientras pienso en lo lindo que es caminar bajo la suave luz de la luna en las noches de primavera verano, en otros momentos quisiera dedicar mis letras a la nada, aveces y muchas, me pregunto si la nada existe...y siempre se me ocurre que la nada es una sustancia blanca que nos rodea siempre que estamos solos en el sueño de la noche donde hay solo paz y quietud...quizá a eso que llamamos paz y quietud sea la nada...o simplemente la nada es solo eso, nada... La verdad no quiero escribirle a la nada, quiero dejar en estas lineas no un mensaje ni un legado, si no dejar unas simples palabras salidas de mi corazón, aquel que ahora late limpiando mi sangre para seguir haciendo funcionar mi cuerpo, expresar en letras unidas como se unen las estrellas cada noche que siento que la vida es cada vez mas bella, que aunque me cueste caminar aveces hay algo que me da las fuerzas para que siga adelante, que aunque tropiecen mis pies en piedras puedo sentir fuerzas y levantarme, limpiar mis manos del polvo y sacar la arena de mis rodillas y seguir caminado aunque sangren, avanzar hasta llegar a mi meta, no importa el dolor que sienta, al final del camino tendré las heridas cicatrizadas.Hoy quiero solo decir que quiero, que amo, que lloro, que río, que grito al cielo y doy gracias por lo que soy, por lo que vivo, por lo que tengo, por lo que veo, sueño, respiro y siento...dar gracias a la vida como dijo Violeta Parra, que me ha dado tanto...
jueves, 22 de septiembre de 2011
vuelve a latir.
Donde estoy?, qué paso con aquella sonrisa quieta, con aquella mirada limpia y fresca, qué paso con el latir de mi corazón?... lo busco, lo llamo, lo espero frente al crepúsculo cada tarde pero no le veo volver.
Quisiera sentir su latido dentro de mi una vez mas, quisiera saber que aun existe dentro de mi, que con una mirada sincera y amable puede sentir un calorcito que le hace sentir mas vivo, que le hace sentir que la sangre entra veloz y sale fugas, que sienta que hay mas de una simple razón por la cual merece latir desbocado. Quisiera que ya no se sintiese vacío, sin nada que dar, sin nada que merecer,¿donde esta? lo busco y ya no lo encuentro, corazón, vuelve a latir, vuelve a vivir, no mueras, no te vayas, no me dejes vacía tu a mi.
Quisiera sentir su latido dentro de mi una vez mas, quisiera saber que aun existe dentro de mi, que con una mirada sincera y amable puede sentir un calorcito que le hace sentir mas vivo, que le hace sentir que la sangre entra veloz y sale fugas, que sienta que hay mas de una simple razón por la cual merece latir desbocado. Quisiera que ya no se sintiese vacío, sin nada que dar, sin nada que merecer,¿donde esta? lo busco y ya no lo encuentro, corazón, vuelve a latir, vuelve a vivir, no mueras, no te vayas, no me dejes vacía tu a mi.
lunes, 18 de abril de 2011
...
Solo puedo dejar que sea el viento quien bese mi boca, solo puedo permitir que sea el sol quien me de calor en sus brazos, que la luna haga brillar mis ojos con su dulce amarillo miel, que la lluvia acaricie mi piel sin sentir miedo porque se que ella no romperá mi alma en pedazos, puedo enamorarme de las estrellas porque aunque este nublado se que ellas siguen ahí, esperando por mi...
viernes, 1 de abril de 2011
volver a ser como era antes...
Mirando el cielo, viendo lo que ahora soy por dentro , me di cuenta que algo a cambiado, me di cuenta que ya no siento como antes, mi corazón ya no late con el ritmo que latía, ya no se desespera mi piel al sentir el roce del viento, algo a muerto en mi interior, mi ojos están de luto, mis oídos ya no atienden a las dulces melodías. me miro al espejo y veo que mis ojos están opacos . Esta vista en mi interior me a echo desear volver a ser como antes, volver a sentir con intensidad, que mi piel vuelva a desesperarse con el roce del viento y que mis ojos vuelvan a brillar como estrellas en la oscuridad. ladrón de sueños, devuélveme la ganas de soñar, ladrón de aliento déjame volver a vivir, quien debiera irse de mi eres tu, quien debiera perder el brillo eres tu, deja mi mente y mi cuerpo libre que ahora quiero sentir como sentía antes, ver el sol como lo veía antes, amar como amaba antes. Quiero volver a sentir que un beso no es solo un roce de labios, sino que es la entrega de un sentimiento noble, real y sencillo, un sentimiento que nace del corazón y se expresa a través de la piel.
Quiero sentir otra vez que mi corazón late a ritmo violento cuando vea aquellos ojos en los que ahora veo luz...
Quiero sentir otra vez que mi corazón late a ritmo violento cuando vea aquellos ojos en los que ahora veo luz...
miércoles, 2 de marzo de 2011
una sonrisa, un abrazo y un cuchillo.
tercera parte
Los meses transcurrieron rápidos, veloces diría mas bien. Mi vida junto a Sebastián era de múltiples colores, todo a su lado se me hacía más fácil, más dulce y más sencillo, hacía que algo simple fuese casi perfecto, era lo máximo para mí. Siempre espere enamorarme pero jamás pensé que sería un amor mágico, un amor violento y pacifico a la vez.
En esos meses aprendí a ser una múltiple mujer, dividí mi tiempo entre la universidad, el trabajo, la casa y Sebastián, al principio fue una locura, pero con el paso de los días fui tomando el ritmo a mi nueva vida donde lo más importante paso a ser Sebastián.
Los martes, miércoles y viernes me iba a buscar a la casa para que saliéramos o simplemente nos quedábamos viendo alguna película o me ayudaba a estudiar para las pruebas, los lunes, jueves y sábados me esperaba después del trabajo, era paciente y siempre esbozaba una sonrisa cuando me veía llegar al auto -¿Cómo esta mi palomita de ligeros vuelos? - solía preguntarme cada vez que le saludaba, nunca entendí por qué me llamaba paloma, pero la verdad era que me gustaba. Los domingos era sagrado salir con Belén y su pololo a alguna parte o bien salíamos solos donde fuese.
Era martes y yo estaba agotada, el resfriado me tenía totalmente atrofiada la garganta y apenas podía respirar por la nariz, ese día no fui a clases y me quede haciendo reposo. En cama todo el día, Belén se encargo de llevarme unos cuantos tés con jugo de limón y miel para que me recuperase pronto. Ella sacrifico ese día por mí. Realmente se lo agradecí, gracias a ella disminuyo la fiebre aquel día – gracias amiga, ¿qué sería de mi si no estuvieses a mi lado? - la verdad, creo que serías una muerta sin mí - dijo ella riéndose – apropósito, llamo tu mamá y dijo que vendría a verte el viernes – ¿mamá? – sí, creo que dije que llamo tu mamá, no te asustes, me pareció preocupada por ti esta vez, no creo que sea malo – termino de darme la noticia y salió del dormitorio. Si bien mi madre es una de las personas que más amo en mi vida, no nos llevamos muy bien que digamos, siempre que la visito me reclama el que me haya ido tan pronto de casa, el que la visito poco, que no le llamo casi nunca o qué sé yo, en realidad siempre tiene alguna escusa para reclamarme algo, papá es todo lo contrario, el no reclama nada y no espera siempre que sea yo quien le visite o le llame y eso que viven juntos, con el la relación es más tranquila y hay mayor confidencialidad, aun así le amo a los dos, siempre han dado lo mejor de sí mismos para mí y eso es algo de lo que estaré eternamente agradecida y me enorgulleceré siempre de ser su hija.
No me di cuenta cuando me dormí, no recuerdo muy bien todo lo que soñaba pero veía que mis lagrimas caían desesperadas, creo que eran por Sebastián, sentía el corazón apretado, era raro, estaba nublado y llovía, era lo único que podía recordar, comencé a sentirme desesperada y a gritar su nombre lo más fuerte que podía.
-amor, amor, Ale tranquila, despierta, estoy aquí – esa voz me hiso salir de mi sueño y despertar, estaba asustada y mis lagrimas corrían por mis mejillas.
– ¿estás bien?, tranquila no llores, estoy aquí mi pequeña paloma – Sebastián se tendió a mi lado, me abrazo, me beso y seco mis lagrimas, su calidez me calmo poco a poco – ¿Qué soñabas? - no lo sé, pero me sentí asustada, y sentía que te alejabas de mi, fue extraño – por eso me llamabas, estabas asustada amor, realmente creo que sentiste miedo en tu sueño, pero no te preocupes debió ser producto del resfriado y la fiebre – me sentía tranquila a su lado y creo que hasta la fiebre se alejo de mi- ¿fiebre?, ya no tengo fiebre, es más, me siento fresca como un vegetal recién sacado de la tierra- me acerque unos cuantos centímetros a él y lentamente me deje envolver por una especie de fuego que recorría mis venas, lentamente mi nariz bailo sobre su perfil, sobre sus labios, lentamente descendí hasta llegar a su cuello, ahí aspire profundamente su aroma, él se quedo quieto apenas respiraba, me sentí como una leona que está cerca de su presa sin hambre pero con deseos de comer de esa carne que tanto le atrae, sentía deseos de perderme sobre su piel, deseos de olvidarme del mundo y dejar que fluyera en el aire un aroma dulce, pero preferí aquietarme y besarle el cuello volver a sus labios y quedarme ahí, muy cerca sin moverme, cosa que me resulto difícil, Sebastián se me hacia algo realmente irresistible – no debiste hacer eso – dijo en susurros – ¿qué cosa hice? – Dije haciéndome la inocente – acabas de tentarme y eso no lo soporto, menos si la tentación es tan dulce y suave – entonces, ¿Qué esperas para vengarte?- inquirí mientras él comenzó a hacer dibujos en mi nariz con la suya, sus manos ahora eran una especie de fuego que abrazaba mi cintura, despiadadamente me beso, y con sus manos dibujo en mi piel sus caricias. Cada uno de sus besos era como una dosis de droga para mi, coda uno hacia que deseara otro y otro hasta quedar mareada sin aliento y hasta que perdí la noción de donde estaba, solo sentía que una nube nos abrazaba y nos envolvía de pasión, era un sueño, cada una de sus caricias dibujo en mi el más hermoso de los paisajes, cerré los ojos y por primera vez soñé despierta sin sentir miedo, sin querer dejar de soñar. Entonces fuimos uno solo, él y yo en un solo sentir, en un solo pensar, mi corazón latía al ritmo del suyo, de sus labios solo sentía una lluvia de besos en mi y con cada uno de ellos interminables te quiero, te quiero, te quiero en apacibles e inagotables susurros.
Al despertar el seguía a mi lado, mi cabeza estaba sobre su pecho, con una mano me abrazaba y con la otra tenia una de mis manos tomada. Aquella mañana fue perfecta, desperté junto al amor de mi vida y afuera la lluvia acariciaba la ciudad dándole el toque de calma que tanto me gusta sentir cada vez que llueve.
-¿cómo amaneció mi dulce paloma? – susurro Sebastián suavemente en mi oído.
-Mmmh… bien es un calificativo diminuto para como me siento, digamos que me siento feliz, enormemente feliz, es difícil expresar como me siento, en este momento no tengo palabras para expresarlo.
-entiendo, yo me siento igual, con la diferencia que ahora me siento dueño de un hermoso tesoro, me hiciste sentir el sabor de un sortilegio apasionante y terrible a la vez, pensé que quizá esta sería la última noche de mi vida .
-¿la última noche de tu vida? Podrías explicarme eso, la verdad no comprendo.
-es muy sencillo, creo que tanto amor, tanta revolución en mis venas cada vez que te siento cerca no puede ser real, o si lo es, debe ser a causa de que mi vida está cerca de llegar a su fin. Si estuvieras en mi corazón podrías darte cuenta como late desaforadamente, a veces creo que estar cerca de ti , me causa daño, pero cuando pasan días que no te tengo cerca siento que muero, mi corazón deja de latir, siento frío y pareciera que la sangre de mis venas se congela con el paso de los segundos lejos de ti. Sabes muchas veces he sentido miedo.
-¿de qué sientes miedo?
-de perderte, de que algún día te suceda algo por mi culpa.
-¿de qué hablas? – dije sin comprender. – creo que perdí el hilo del tema.
- Alejandra, hay algo que mereces saber, yo no soy el buen hombre que parezco, tengo un pasado.
-eso suena a pasado oscuro, pero amor, todos tenemos un pasado, unos más oscuros que otros pero pasados al fin.
-pero el mío es un pasado que puede traer consecuencias a mi presente o a mi futuro, ese pasado trae consigo una sentencia sobre mi y si hago algo mal puede traerla también sobre ti.
-¿fuiste parte de alguna mafia?
-no, pero se le parece.
-Sebastián, amor, me estas asustando, creo que debes tenerme confianza, sea lo que sea, dímelo yo no soy quien para juzgarte, solo confía en mí.
-está bien, es crudo hablar de esto para mí pero tú tienes que saberlo – se sentó en la cama y me miro fijamente mientras hablaba. – cuando tenía 8 años mis padres murieron en un accidente carretero, a causa de ello quede bajo la custodia de mis abuelos paternos, ellos se encargaban de darme cuidado y protección, me enviaban al colegio, me daban todo o casi todo lo que más pudieron. A pesar de todos sus cuidados, a mi me faltaban mis padres, sentía ese vació que dejaron al partir, recordaba cómo cada domingo jugábamos después del almuerzo, como mamá me leía cada noche para que me durmiera, me hacían mucha falta, mis abuelos no jugaban ni me leían, apenas me saludaban cuando llegaba del colegio, así que comencé a buscar amistades, un día me encontré con unos hombres jóvenes, no pasaban de los 25, me invitaron a jugar a la pelota y me llevaron a tomar helado, no sabía porque lo hacían pero fueron amables conmigo, me fueron a dejar a mi casa y le pidieron disculpas a mis abuelos pro haberme distraído
-no pretendemos nada malo- dijeron – solo hemos visto que Tatan está siempre solitario y nos parece un buen jovencillo, nos gustaría saber si ustedes nos dejarían compartir con el más tiempo… la abuela les pregunto cuál era la razón, y ellos les contaron que hacía unos años atrás habían perdido un hermano que se parecía a mí, que yo les recordaba a su querido hermanito y sentían algo especial al verme, mis abuelos les creyeron y les tomaron confianza, cosa que jamás debieron hacer, todo era una vil mentira, al principio ellos se ganaron mi confianza con demostraciones de afecto, luego utilizaron aquel afecto para hacerme entrar en sus negocios, eran traficantes de drogas y me utilizaban para que fuese quien entregara la mercancía y recibiera el dinero, yo no veía nada malo en eso, no sabía muy bien en aquel entonces cuan peligroso era estar involucrado en esos asuntos. Con el paso de los años fui aprendiendo muchas cosas de ellos, aprendí a utilizar armas, aprendí a engañar a los carabineros, a hacer negocios y muchas cosas más, fue en aquellos años en que me aprendí casi todas las calles de la ciudad, recorría junto a ellos desde los más elegantes a los más bajos barrios, pobres, ricos muchos metidos en el juego, entre ellos yo. Aun no sé como lograba sacar mis cursos en el colegio con buenas calificaciones. Llegue a los 14 años, ellos pasaron a ser mis familiares, eran buenos conmigo, me defendían de quienes se burlaran de mí, me daban lo que quería y me daban diversión, mis abuelos nunca se dieron cuenta de nada, ellos les tomaron aprecio a mis protectores sin saber que me estaban haciendo un daño enorme. Ese año ingrese al liceo, medio día de clases, medio día de diversión con mis grandes amigos y en las noches estudiaba, eso debo agradecerles, jamás me dejaron que me saliera de mis estudios, siempre buscaban mis horas libres para que les hiciera los traspasos.- Debes ser mejor que nosotros - decían, ahí conocí a Nicole, la encontraba linda y fina, comenzamos a ser amigos, hasta que comenzó a gustarme, creo que me estaba enamorando de ella, ahora estaba comenzando a dejar de lado a mis amigos por ella, la invitaba a pasear, a tomar helado o al cine. Todo era entretenido, pero mis amigos siempre me estaban vigilando, no podía cometer algún error y decirle a Nicole en que estaba metido, era un secreto confidencial, un pacto que jamás podía romper, si lo hacia mi vida corría peligro. Nunca le conté nada a nadie, hasta ahora que te lo estoy contando a ti, que eres la única persona en quien he podido confiar, no sabes cuantos años me ha costado poder confiar en alguien. En ese momento ellos eran de mi entera confianza, les contaba todo, no tenia secretos con ellos, eran mis mejores amigos, Diego era el mayor de los hermanos, y era el jefe del negocio, él era el más comprensivo, mas paciente y quien hacia los contactos, nada se hacía sin que él lo autorizara. Estábamos a mitad del segundo semestre, yo seguía siendo amigo de Nicol, estaba decidido ese mes le pediría que fuese mi polola, no había nada que me lo impidiera según yo. Se lo conté a Diego y este se puso medio extraño, me dio algunos concejos, me pregunto si es que yo realmente estaba enamorado de ella, y yo con la mano en el corazón dije que solo me gustaba y que no era algo tan fuerte pero que quería pasar más tiempo con ella para ver cómo nos salían las cosas – está bien, está bien- dijo Diego – pronto conocerás otra mujer que te enamore y serán felices, eso tenlo por seguro- no comprendí porque me dijo eso, pero lo deje pasar, me dijo que al día siguiente la llevara a caminar por el sendero del cerro – es más romántico y solitario – dijo este a modo de concejo, yo seguía todo ya que él era mi maestro de vida. Al día siguiente hice lo que me concejo, invite a Nicole a caminar por el cerro, le di una flor que compre en una florería, me sentía nervioso, comencé a decir lo que sentía, estaba a punto de llegar a la parte más importante del asunto cuando apareció un auto negro que me parecía conocido, se bajaron unos encapuchados y se llevaron a Nicole, me fui corriendo en busca de ayuda con mis protectores, sabía que ellos podrían rescatarla si yo se los pedía, cuando llegue estaban en la oficina Diego y Andrés, al verme entrar se pusieron un poco nerviosos, yo les conté lo que había sucedido.
-por favor ayúdenme, ella es importante para mí.
-ya es tarde. – dijo Andrés.
-¿de qué hablas?
-¿Como Diego no le tenias al tanto de todo?- Diego negó con la cabeza
- de que están hablando, creo que merezco que me ayuden a salvar a Nicole y ustedes pierden el tiempo hablando en clave
-Tatan, nadie habla en clave- declaro al fin Diego- lo que sucede es que hace algún tiempo me di cuenta que Nicole era un buen paquete para enviar una droga que teníamos que enviar fuera del territorio, entonces yo pensé que tu sabias lo que sucedía, porque sé que eres un chico listo, solo hicimos uso de lo que nos ayudaste a encontrar, ahora ella está siendo llenada con la mercancía y en unos minutos más será llevada a su destino, mañana su cuerpo estará de regreso a primera hora, luego solo quedara esperar que encuentren su cadáver. – sentí que el mundo caía a pedazos a mis pies, me sentí decepcionado de ellos.
-bien, acaban de matar a una persona muy importante para mí, no respetaron mis sentimientos y eso jamás se los perdonare, me oyen, ¡jamás!
Hicieron de todo para que me quedara, me amenazaron de muerte, me quitaron todos los beneficios que tenían conmigo, y yo me aleje de ellos, perdí a mis hermanos mayores, mi mejores amigos, no fue porque me quitaran a Nicole sino que fue porque ellos eran unos miserables asesinos, estaban con las manos manchadas de sangre inocente y yo no estaba dispuesto a estar junto a ellos, no estaba dispuesto a ver desaparecer personas sin culpa, seres con toda una vida por delante, ellos no tenían derecho a eso. Lo último que me dijeron fue que algún día nos volveríamos a encontrar, que algún día si o si volvería a ellos. Como vez han pasado los años, termine mis estudios, busque trabajo como cartero mientras terminaba mi enseñanza media, y hoy trabajo en la municipalidad, logre mi cargo con mucho esfuerzo, es raro que alguien de 24 años este en un cargo como ese, pero con esfuerzo y valentía se logra. Mis abuelos murieron hace tres años, yo estaba fuera de la ciudad, fue una fuga de gas, creo que dejaron una llave abierta y explotaron, cuando llegue solo estaban las cenizas. Fue un golpe que no esperaba aun, ellos eran lo único que me quedaba y se fueron, me dejaron solo, me abandonaron, desde entonces comencé a dedicar mi vida solo al trabajo y mi casa, nada más, me encerré en eso para no tener tiempo para pensar, ya que me parece que la muerte de mis abuelos fue causada. Entonces decidí vivir en soledad por el resto de mis días, hasta que me equivoqué de dirección y apareciste tu, llenando cada vació, trayéndole vida a mi solitario corazón, llenando mi mundo de color y a la vez de miedo, tengo mucho miedo de perderte mi amor, eres el ser más importante en este mundo para mi, si algo te pasara te prometo que muero de pena, de dolor y de culpa.
Vi que en sus ojos había angustia, se llenaron de lágrimas, entonces me acerque y le abrace.
- calma amor, no pasara nada, yo estaré junto a ti y si alguien intenta hacernos daño defenderé con todas mis fuerzas esto que ha nacido entre nosotros, y si tengo que morir a tu lado lo haré con orgullo.
-no, nadie morirá, menos tu mi paloma.
-nadie.
Mi relación con Sebastián paso a ser una complicidad, el era mi orgullo, era el sol que le daba calor a mis días de frio, ya no lo quería, definitivamente le amaba, no por su pasado, si no porque fue él quien lleno de vida mi entorno, si bien el traía consigo un pasado que podría acabar con nuestro presente y con nuestro futuro en un abrir y cerrar de ojos quería estar junto a él. Lo que sentía por él era incomprensible, era mágico, era amor.
Era diciembre 19 para ser exactos, mamá y papá fueron los primero en saludarme, me dijeron que me amaban mucho, me desearon lo mejor y me invitaron a cenar a su casa en la noche – trae a tu pololo- dijo papá antes de despedirse. Al salir de mi dormitorio me encontré en el pasillo a Belén y a Sebastián, que tenía una torta en sus manos, ambos me cantaron y me abrazaron.
-me hicieron emocionar, muchas gracias
-no vayas a llorar – me dijo Belén.
- ya sabes que me es imposible no llorar con cosas así.
-no importa amor, si quieres llorar aquí estoy- Sebastián siempre decía que le gustaba verme llorar porque me veía como una flor con gotas de rocío en sus pétalos
-malvado, no llorare.
Tomamos desayuno los tres, fue muy agradable, Sebastián me invito a almorzar a su casa
-estaré esperándote amor, no te atrases- me dio un beso y se fue, Belén se fue a su trabajo y yo quede sola, me vestí, ordene un poco y salí a mi cita, el amor de mi vida me esperaba y yo no llegaría atrasada.
No alcance a tocar cuando el ya tenia la puerta abierta
-bienvenida amor.
-gracias. –pase y vi como estaba todo arreglado, rosas, flores, hojas de flores, velas, era maravilloso. Todo ese día fue maravilloso, un sueño para vivirlo despierta.
Las horas avanzaron veloces, no perdonaron la hermosa situación todo fue un abrir y cerrar de ojos, ni cuenta me di cuando ya estábamos saliendo a la casa de mis padres.
-o, creo que olvide mi teléfono – dijo Sebastián mientras se revisaba los bolsillos.-espérame amor, regreso pronto – no paso mucho tiempo cuando ya estaba de regreso en el auto
-fuiste rápido.
- si, es que no puedo estar mucho tiempo lejos de ti – sonrió – te quiero montones.
-y yo a ti mas de lo que crees.
Movió negativamente la cabeza y apretó fuerte los puños contra el volante.
-¿que paso?
-nada, la verdad, no creo merecer tanto, me da miedo perderte por mi pasado
-no me perderás, y creo que si mereces esto y mucho mas, el pasado es pasado, y eso no te hace ser malo y no merecer nada, ya deja eso y vive tranquilo amor, vivamos sin pasados, vivamos el presente.
-creo que tienes razón, por eso… – detuvo el auto, se bajo y abrió mi puerta, tomo mis manos y me miro fijamente – quiero vivir mi presente junto a ti y quiero tenerte en mi futuro, ale, yo, este… me gustaría…cielos, me cuesta decirlo, ya casi llevamos un año juntos y esto que siento por ti es cada vez mas hermoso, Alejandra… ¿te quieres casar conmigo?
Quede estática, no sabia que decir.
-yo… no se que decir, me pillas de sorpresa – estaba tan paralizada que no me di cuenta que me había puesto un anillo en el dedo hasta que sentí su peso.
-no es necesario que respondas hoy - miro hacia otro lado entristecido.
-si, si quiero, pero en un tiempo mas, primero me gustaría terminar mis estudios.
-¿enserio?
-si. – su rostro brillo de felicidad y emoción, mi corazón latía eufóricamente, pensé que estaba por romperse dentro de mi.
- te amo, te amo, te amo… - repitió y grito sin cesar.
-y yo a ti – le respondía.
Calmada la adrenalina de amor, seguimos nuestro camino, de pronto nos adelanta un auto negro y se detiene adelante nuestro, se bajo un hombre que movía las manos desesperadamente
-detente, tal vez necesite ayuda.
Sebastián bajo la velocidad y al acercarnos y ver al tipo maldijo a todo lo que se puede maldecir en el mundo, retrocedió y salimos disparados.
-¿Que pasa? – dije en una estupefacta confusión.
-ese, no… el, ese maldito no te alejara de mi.
-¿era el?
-si, perdóname, yo no quiero, no debí exponerte a este peligro, pero te sacare de esto.
No pude decir nada, la confusión me estremeció, era difícil estar en esa situación. Avanzamos por un camino de piedra y nos adentramos por un enorme bosque, dejamos el auto y continuamos caminando, todo era más confuso ahora. Llegamos a una pequeña cabaña oculta entre los árboles, era pequeña y sencilla pero en ella había calidez, cerró todas las puertas y ventanas.
-acá estaremos seguros, te prometo que no te ara daño, te lo juro por mi propia vida. – estaba exaltado, le abrace y comencé a hacerle cariño en el pelo para que se relajara. De algo ayudo aquello, nos quedamos dormidos.
No se cuanto tiempo transcurrió, alguien golpeo con fuerza la puerta principal, Sebastián despertó
-son ellos, ven, salgamos de aquí.
Me tomo de la mano y salimos corriendo por una puerta alternativa, corrimos y corrimos esquivando los árboles, el cielo estaba oscuro, cerrado. No sabia donde estábamos, creo que nos perdimos y comenzamos a dar vueltas en círculos, cuando creíamos estar lejos de ellos nos detuvimos y descansamos, yo estaba asustada y tenia fuertemente apretada mi mano a la de Sebastián, tenia miedo de que se alejara de mi, miedo de que algo le pasara o de que …
Una voz ronca nos hizo levantarnos del pasto y ponernos de pie, Sebastián se puso delante de mí como escudo.
-¿jugando a las escondidas mi viejo amigo?, creo que escogiste mal el escondite
-aléjate, no te acerques.
-calma, calma, no te are daño, a menos, que me obligues, solo quiero hacer un trato contigo
-yo no hago tratos con traidores.
-amigo, este te conviene, es cosa que digas que si y todo arreglado
-no, yo no are trato alguno contigo, tu me quitaste lo ultimo que tenia de familia en este mundo y por eso te odio y créeme, jamás pensaría en volver a trabajar contigo.
-ultima oferta muchacho, se que amas a esa mujer, si tu vienes conmigo ella estará a salvo y podrán ser felices, de lo contrario…en cualquier momento desaparecerá.
-eso ni lo sueñes maldito infeliz – Sebastián se estremeció y se lanzo con ira al hombre – te matare desgraciado – cayo sobre el y comenzó a golpearlo sin piedad, de pronto el hombre saco fuerzas y arremetió contra Sebastián, con sus rodillas lo apretó y no le dejo ocasión para moverse, yo busque un palo o algo para golpearle la cabeza pero no encontré nada, me di vuelta para ver si Sebastián había logrado safarse y mi sorpresa fue terrible, el hombre tenia un cuchillo en la mano.
-o vienes conmigo o mueres
-muero.
No, eso era mentira, el no se dejaría matar, el no…
-Sebastián, no, por favor, no lo mate, el no lo merece, el no le a causado daño, por favor – mis lagrimas corrían desesperadas, y el cielo comenzó a llorar juntamente conmigo. Sentí que algo atravesó mi pecho, un dolor se apodero de mi y me hizo caer de rodillas, el hombre se levanto y se fue, yo corrí y me lace a ver a Sebastián, tenia un cuchillo clavado en el pecho, intente sacarlo hasta que lo logre, pero ahora comenzó a fluir la sangre, roja y velos salía de su pecho. La lluvia la hizo correr a la tierra, pose mi cabeza sobre su corazón y le suplique que no me dejara.
-te amo.
Fue todo lo que me dijo, y se alejo de mí el dulce y armonioso cantar de su corazón.
lunes, 7 de febrero de 2011
Todos duermen, menos yo, que será? La verdad, no lo sé. Eh mirado por horas el cielo y casi eh contado todas las estrellas. No quiero recordar pero los recuerdos se hacen vivos en mí, provocan un agujero profundo cerca de mí corazón. Intente de todo para lograr sacar de mí ese sentimiento tan ingenuo pero se me hace imposible, ya no quiero sentir lo que siento, creo que es hora de cerrar ese episodio de mi vida para así poder hacer que mi corazón se vuelva a dormir o a quedar quieto. Le pido al viento lleve lejos de mi el recuerdo de tu aroma, le pido a la lluvia borre de mi tus caricias y que con su sabor arranque de mis labios el sabor de tus besos.
lunes, 31 de enero de 2011
Una sonrisa, un abrazo y un cuchillo
Segunda parte:
-Ale, ale, hay alguien en el living que quiere verte, - dijo Belén con una sonrisa picarona - ¿a si, quién es? –Dije con un poco de curiosidad- ¿no adivinas? – respondió mas picarona que antes- creo que no – yo que tu voy dejando ese librito de lado y me arreglo un poco y salgo a ver quién es- dijo mientras me quitaba el libro y lo dejaba en el escritorio – es Sebastián – resoplo al fin, eso me causo un cierto enrojecimiento en las mejillas, me levante de súbito, fui al baño me arregle el pelo y fui a ver a mi visita, al asomar la cabeza por la puerta le vi, estaba viendo unas fotografías donde salíamos Belén y yo sentadas a la orilla de un rio haciendo muecas raras, entre y le salude – hola, como estas? – me acerque y le di un beso en la mejilla – bien, aquí visitándote como vez, no me pude resistir en venir a buscarte para invitarte a salir- me dejo estupefacta, realmente era impresionante lo que me causaba el verle, las manos y las piernas me temblaban, la lengua se me trababa y sentía todos mis cabellos erizados a causa de un frio que recorría mi espalda, disimuladamente me senté y le ofrecí a Sebastián que tomara asiento – ¿y que tal tu semana? - pregunte tratando de destrabar mi lengua, que por suerte no me abandono esta vez – bien, demasiado lenta para mi gusto, al parecer cuanto más quería verte, más lentas eran las horas – dijo sin despegar sus ojos de los míos, el latir de mi corazón era violento y la respiración se me entrecortaba, si ahora que le tenía a varios centímetros de distancia me hacía sentir como loca, ya imaginaba como seria si estuviese más cerca. Realmente era extraño sentir algo tan fuerte por alguien que apenas he visto dos veces con esta.
- ¿qué prefieres hacer? , ¿Ir al cine, ir a tomar helado, caminar, algo así? - no podía responder, carraspee un poco y me atreví a sacar la voz – realmente me pillas desprevenida, no pensé que vendrías hoy y no sé, podemos hacer lo que sea, si quieres vamos al campo a caminar a orillas de un rio, al cerro o a tomar helado, al cine creo que no porque no podríamos conversar mucho, creo.
- sí, toda la razón, me parece atractiva esa idea del campo, ¿conoces algún lugar especial?
- sí, la verdad es uno muy especial, ¿ves el rio de la fotografía?
- sí, se ve lindo, ¿por qué es especial?
- es especial porque me crie cerca de él, ahí aprendí a nadar, a jugar a ahogarme y muchas cosas más que tardaría todo un día en contarte si es que no mas
- bueno por mi feliz escucharte un día entero o dos o todos los que quieras, ahora tengo tiempo para oír tus historias – sus ojos brillaban como dos estrellas en una oscura noche, sin pensarlo más fui por mi bolso, unos chocolates, frutas, jugo y nos fuimos.
El camino se me hiso más corto que de costumbre y el paisaje me parecía más lindo de lo normal, aunque era imposible porque aquel paisaje jamás podría ser más hermoso de lo que ya es, sus árboles, sus pastizales, las piedras al borde del rio, todo ya era demasiado hermoso, pero ahora tenía un brillo distinto, un aroma diferente, un algo que no podía descubrir, quizá era la compañía que llevaba esta vez, un poco desconocida para mí pero ya era alguien con quien me quería sentir cada vez mas familiarizada, alguien con quien quería compartir mas de unas cuantas horas. – Que lindo lugar, en la fotografía se veía atractivo pero en persona es mucho más lindo, ya imagino como disfrutabas este rio cuando eras pequeña, realmente se siente especial esto – dijo mientras contemplaba el paisaje – ¿te gusta? – Si, me encanto, es un lugar muy calmado y pacifico- respondió Sebastián - ¿vienes muy seguido a este lugar? - la verdad, si vengo mucho aquí, me encanta la serenidad que se respira en este lugar, me encanta sentarme y oír el canto de las aguas, el silbido de las aves, o en invierno me gusta ver y oír como cae la lluvia en el rio, ese sonido me es especial - me senté al borde del rio y Sebastián me siguió, se acomodo muy cerca de mí y comenzó a lanzar piedras al agua mientras conversábamos. - ¿por qué te gusta la lluvia? – Pregunto Sebastián con curiosidad, - la verdad, no lo sé, quizá sea su aroma, su frescura, esa paz que deja en el ambiente – si, tienes razón, siempre queda un rico ambiente después de la lluvia - mientras decía eso, se paro y lanzo una piedra justo en frente de mí, me empapo de agua, - perdón, no fue mi intención- dijo casi reventando de risa, me levante y le seguí el juego, me acerque y lo empuje al agua, el fue más inteligente y me abrazo así que caímos juntos, jugamos un rato en el agua a una especie de guerra, de pronto el me abrazo para que dejara de tirarle agua, mi corazón se desespero, y podía sentir el suyo ahí al lado del mío latiendo casi a un solo ritmo, sus ojos no se despegaban de los míos, lentamente se acerco hasta que nuestros labios quedaron completamente enredados sin poder despegarse como si fuesen imanes, esa sensación era dulce, pero me quemaba, era como un fuego que ardía en mi boca y que provocaba un escozor en todo mi cuerpo, sus brazos eran como un lazo alrededor de mi cintura, de apoco fueron aflojando y sus manos se enredaron en mi pelo – que dulce, tal como imagine, suave y aromática – me dijo al oído mientras olía mi cabello, me sentí mareada, nunca había sentido esa sensación, jamás imagine que un beso podría provocarme eso – estas helada, mejor nos secamos y comemos algo ¿te parece? - dijo mientras me tomaba en brazos y me sacaba del agua, una vez fuera volvió a abrazarme y a besarme tanto o más apasionadamente que antes, esta vez sentí que volaba en una nube de algodón y me sentí mas mareada que antes, era increíble esa sensación, era como una especie de droga que no causa daño alguno, pero de la que se quiere y anhela mas y mas, una droga que con solo una probada embruja los sentidos dejándote en el más profundo estado de perdición.
Después de secarnos comimos algo y nos quedamos bajo un árbol conversando toda la tarde hasta que cayó sobre nosotros la noche y en el cielo se esparcieron las estrellas – hermosa noche – dije yo mientras él me acariciaba el pelo incesablemente – sí, pero creo que si no estuviese contigo en este lugar mi noche seria como una noche de luto y silencio absoluto, quizá estaría en mi casa escribiendo una carta para enviártela mañana a primera hora por correo
-¿enserio? , ha y hablando de cartas, como fue que te equivocaste aquella vez en la dirección y porque me respondiste cuando te escribí para decirte que te habías equivocado ya que en esa dirección no vivía nadie con ese nombre y nadie conocía ese remitente – la verdad, me pareció interesante que alguien se preocupara de devolver una carta y que mas encima se diera el tiempo de dar explicaciones tan amablemente, así que escribí para dar las gracias y para ver que tal era la persona que estaba detrás de esas letras, y aparte de eso, me pareció interesante tu forma de expresarte a través de lo que escribes, eres simple y sencilla pero hay algo en las palabras que le dan un toque especial, un algo que ahora estoy descubriendo, es esa dulzura tuya, es esa magia que hay en tus ojos, es esa simpleza y majestuosidad que le das a lo que te rodea y esa ternura que te envuelve mágicamente – yo no sabía que decir, solo podía mirar el cielo y nada más, se movió un poco y se sentó frente a mí, me tomo las manos y me miro fijamente – Alejandra, quizá sea muy pronto para esto pero ya no puedo esperar más, ahora que se quién eres no te voy a dejar ir, sé que hay mucho mas por conocer y mucho mas por vivir y me gustaría que eso que nos queda por vivir lo vivamos juntos- se acerco un poco mas sin dejar de mirarme, esta vez en sus ojos había un brillo desesperante, un fuego intenso – Ale, ¿quieres pololear conmigo? – esta pregunta me saco de orbita unos cuantos minutos, analice cada palabra, cada letra y significado juntándolas, el estomago se me comprimió y sentía que la sangre de mis venas se enfriaba, no podía hablar, sentía un nudo en la garganta así que tuve que forzarme para poder hablar – si. – fue todo lo que logre decir.
Continuara…
sábado, 22 de enero de 2011
Una sonrisa, un abrazo y un cuchillo
No sabía muy bien lo que hacía, pero si sabía que me gustaba esa sensación, sentía el sabor del peligro y el sabor de una dulzura inexplicable en mi interior. Podía sentir que mi corazón estaba despierto dentro de mí y que latía desbocadamente como corre un caballo salvaje en medio de su amplia libertad, con toda la fuerza de un potrillo joven , con toda la fuerza de un corazón despierto.
Las horas avanzaban más rápido que nunca y eso me gustaba porque la hora de verle se acercaba a pasos apresurados, ya había esperado demasiado para verle como para tener que soportar que las horas avanzaran lentas estando tan cerca de cumplir mi sueño anhelado, ver a los ojos a aquel ser que me inspiraba cierto desenfreno en las venas, aquel hombre que solo conocía a través de cartas y un llamado telefónico , con eso me basto para que embrujara mi alma y me hiciera querer caminar hacia él a ojos cerrados sin medir consecuencias ni peligros, él era mi destino , no me importaba nada más que llegar a él, si después de verle me tocaba morir , que me atropellara el tren o que me quedase ciega no me importaría porque ya habría cumplido mi sueño de verle y compartir con él unos minutos de mi vida, era todo lo que pedía , verle y dejar que mis ojos se perdieran en los suyos como se pierde una piedra al ser lanzada al mar , como se pierde el águila en el inmenso cielo después de unas cuantas horas de vuelo, como se pierden las gotitas de lluvia al caer en la tierra, solo eso pedía mi alma y anhelaba mi ser.
Al llegar a la plaza me sentía un tanto nerviosa, puesto que no sabía muy bien como era, solo tenía en mi mente la imagen de la fotografía que me envío junto con una carta . Di una vueltas , miraba con atención a las personas que pasaban por ahí hasta que me di por vencida , me senté y contemplé el ir y venir apresurado de las personas, cada cual en su mundo, cada cual en sus pensamientos , realmente me es fascinante contemplar las actitudes de estas , todos se mueven distintos , todos visten diferente y por lo general van serios sin dar sonrisa alguna como si siempre estuviesen de luto o alguna especie de tristeza sin alivio, estaba perdida en eso cuando vi pasar a alguien que me hiso latir tres veces a ritmo fuerte el corazón y me hiso olvidar todo el paisaje que tenía en frente, para mis ojos en aquel lugar no había más luz que los ojos de él. Se acercó a paso lento sin dejar de mirarme, yo me levanté del asiento y espere a que llegara a mi lado, no podía dejar de mirarle, realmente era como lo que imaginaba, ojos café oscuro, pelo castaño, corto y un peinado al lado algo desordenado, caminaba sonrientemente, eso me dejo estupefacta, maravillada, era un sueño en sí, un caballero a la moda sin nada que envidiar a famoso alguno, era simplemente lo que soñaba conocer, perdí la noción del tiempo , espacio , de todo. – ¿Alejandra? - mi nombre en aquella voz grave me trajo de vuelta a la realidad en un segundo – ¿cómo sabes?- dije sorprendida ya que jamás le había enviado una foto y por ende no sabía cómo era yo. – Llamémosle intuición - dijo y sonrió, el silencio se apodero de la situación permitiéndonos solo intercambiar miradas. – ¿Te sientes bien? - volví nuevamente a mi conciencia y me di cuenta de que mis manos temblaban y que mi cuerpo sentía frio, reaccione y respondí con un sí, intentando estabilizarme lo más pronto posible - ¿estás segura? , te ves pálida - insistió mientras se sacaba la chaqueta y la ponía sobre mis hombros, actitud que hipnotizo mi mente y enloqueció mis sentidos ya que su voz se sintió como un susurro cerca de mis oídos - ¿quieres un café? - dijo dando un paso atrás, nuevamente sentí frio.
El garzón puso frente a mí un café bombón, un agua y unas galletas, nuevamente me sorprendió puesto que jamás le mencione que ese era mi café favorito. - Gracias - dije sorprendida ante tal acción sin dejar de mirar a Sebastián, transcurrieron unos segundos y me dispuse a hablar -¿por qué este café? - me miro con un poco de rubor en las mejillas y me dijo: -¿por qué, no te gusta?
- No, no es eso todo lo contrario, es mi favorito siempre que vengo acá pido este café.
- Mmh, siempre vienes acá, ¿y qué vienes a hacer?
- La verdad, creo que un buen café me ayuda a despejar la mente – dije en tono despreocupado
- Mmh lo sospeché
- ¿Desde un principio dices tú? - y ambos reímos, lo que me hiso sentir más en confianza. Conversamos hasta que las sillas estuvieron sobre las mesas. Nos levantamos y caminamos hasta la plaza principal, la gente ahora era escaza y no había más luz que la de los focos, la briza ahora era más fría, cosa extraña en pleno mes de enero. Por casualidad di un pequeño roce en su brazo y sentí que tenia la piel fría, me dispuse a devolverle la chaqueta pero él se negó – a ti se te ve mejor - bromeo. Caminamos hacia unos autos estacionados, abrió la puerta del que era suyo e hiso un gesto para que subiera, - te llevo hasta tu casa - dijo con voz sobreprotectora, lo cual me hiso advertir que sería imposible decir que no así que subí sin hacer intento de negarme, rápidamente tomamos la carretera principal, entro a la villa, tomo la calle que conducía a mi casa y se detuvo justo en frente, todo sin preguntar detalle alguno.
- Y bien señorita, ya está usted sana y salva en casa, - se quedo unos segundos mirándome fijamente, yo no sabía qué hacer, el corazón latía desesperadamente dentro de mí, por un momento pensé que me daría un ataque o un desmayo, no entendía nada de lo que me estaba pasando, solo pase unas cuantas horas de la tarde junto a él y ya sentía que no me quería alejar por mucho tiempo.
- Sabes, me encanto pasar la tarde contigo hoy, hace mucho no me divertía con alguien así
- ¿Enserio?, bueno a decir verdad, yo también me divertí mucho hoy, además de eso me sorprendiste demasiado, es como si me conocieras de siempre, estoy por creer que me has estado espiando todo este tiempo
- ¿Por qué crees eso? – me dijo con los ojos al borde de que se le salieran de las cuencas.
- Mmh no te asustes, es solo que me sorprende que me hayas reconocido tan rápido, que hayas pedido el café que más me gusta y que te sepas la dirección de mi casa como de memoria, se que la sabes por lo de las cartas pero no pensé que sabias llegar hasta acá – dije sin dejar de mirarle, el escucho con atención.
- Mmh, tienes razón, pero…
- ¿Pero?...
- Bueno yo por alguna razón me conozco la ciudad casi de memoria, cada calle, cada villa o población, todo me lo conozco en esta ciudad, creo que debe ser por mi trabajo o por mis años de vivir acá.
- Claro, debe ser eso, ¿y en que trabajas? - al parecer esta pregunta era medio difícil porque se quedo pensando un buen rato antes de responder
- Trabajo en la municipalidad, en estos asuntos de la planificación de la ciudad, y antes de trabajar en eso fui cartero de correos chile – no sabía que pensar exactamente ya que estaba medio nervioso, no quería incomodarlo con mis preguntas así que acepte la respuesta
- Bueno creo que se nos hiso un poco tarde, de verdad me la pase bien hoy, gracias por todo – dije sin ganas de despedirme
- De nada, fue todo un gusto – terminado la frase se bajo del auto y dio la vuelta, llego hasta mi puerta y como todo un caballero la abrió y me tendió la mano - Alejandra, antes de despedirme me gustaría saber si
Podemos volver a salir otro día - claro me encantaría, cuando puedas me llamas y nos ponemos de acuerdo ¿te parece? – mi respuesta le provocó una sonrisa que le ilumino el rostro – fue un gusto, que llegues bien a casa, nos vemos – me acerque y le di un beso en la mejilla – me parece, que descanses, buenas noches – se subió al auto y desapareció. Esa noche sentía que el corazón no dejaba de latir apresuradamente dentro de mí, cerraba los ojos y veía a Sebastián, sentía su aroma, veía su sonrisa hipnotizadora y sus brillantes ojos, después de unas horas de divagar pensando en el logre conciliar el sueño.
( continua mas adelante)
viernes, 7 de enero de 2011
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