tercera parte
Los meses transcurrieron rápidos, veloces diría mas bien. Mi vida junto a Sebastián era de múltiples colores, todo a su lado se me hacía más fácil, más dulce y más sencillo, hacía que algo simple fuese casi perfecto, era lo máximo para mí. Siempre espere enamorarme pero jamás pensé que sería un amor mágico, un amor violento y pacifico a la vez.
En esos meses aprendí a ser una múltiple mujer, dividí mi tiempo entre la universidad, el trabajo, la casa y Sebastián, al principio fue una locura, pero con el paso de los días fui tomando el ritmo a mi nueva vida donde lo más importante paso a ser Sebastián.
Los martes, miércoles y viernes me iba a buscar a la casa para que saliéramos o simplemente nos quedábamos viendo alguna película o me ayudaba a estudiar para las pruebas, los lunes, jueves y sábados me esperaba después del trabajo, era paciente y siempre esbozaba una sonrisa cuando me veía llegar al auto -¿Cómo esta mi palomita de ligeros vuelos? - solía preguntarme cada vez que le saludaba, nunca entendí por qué me llamaba paloma, pero la verdad era que me gustaba. Los domingos era sagrado salir con Belén y su pololo a alguna parte o bien salíamos solos donde fuese.
Era martes y yo estaba agotada, el resfriado me tenía totalmente atrofiada la garganta y apenas podía respirar por la nariz, ese día no fui a clases y me quede haciendo reposo. En cama todo el día, Belén se encargo de llevarme unos cuantos tés con jugo de limón y miel para que me recuperase pronto. Ella sacrifico ese día por mí. Realmente se lo agradecí, gracias a ella disminuyo la fiebre aquel día – gracias amiga, ¿qué sería de mi si no estuvieses a mi lado? - la verdad, creo que serías una muerta sin mí - dijo ella riéndose – apropósito, llamo tu mamá y dijo que vendría a verte el viernes – ¿mamá? – sí, creo que dije que llamo tu mamá, no te asustes, me pareció preocupada por ti esta vez, no creo que sea malo – termino de darme la noticia y salió del dormitorio. Si bien mi madre es una de las personas que más amo en mi vida, no nos llevamos muy bien que digamos, siempre que la visito me reclama el que me haya ido tan pronto de casa, el que la visito poco, que no le llamo casi nunca o qué sé yo, en realidad siempre tiene alguna escusa para reclamarme algo, papá es todo lo contrario, el no reclama nada y no espera siempre que sea yo quien le visite o le llame y eso que viven juntos, con el la relación es más tranquila y hay mayor confidencialidad, aun así le amo a los dos, siempre han dado lo mejor de sí mismos para mí y eso es algo de lo que estaré eternamente agradecida y me enorgulleceré siempre de ser su hija.
No me di cuenta cuando me dormí, no recuerdo muy bien todo lo que soñaba pero veía que mis lagrimas caían desesperadas, creo que eran por Sebastián, sentía el corazón apretado, era raro, estaba nublado y llovía, era lo único que podía recordar, comencé a sentirme desesperada y a gritar su nombre lo más fuerte que podía.
-amor, amor, Ale tranquila, despierta, estoy aquí – esa voz me hiso salir de mi sueño y despertar, estaba asustada y mis lagrimas corrían por mis mejillas.
– ¿estás bien?, tranquila no llores, estoy aquí mi pequeña paloma – Sebastián se tendió a mi lado, me abrazo, me beso y seco mis lagrimas, su calidez me calmo poco a poco – ¿Qué soñabas? - no lo sé, pero me sentí asustada, y sentía que te alejabas de mi, fue extraño – por eso me llamabas, estabas asustada amor, realmente creo que sentiste miedo en tu sueño, pero no te preocupes debió ser producto del resfriado y la fiebre – me sentía tranquila a su lado y creo que hasta la fiebre se alejo de mi- ¿fiebre?, ya no tengo fiebre, es más, me siento fresca como un vegetal recién sacado de la tierra- me acerque unos cuantos centímetros a él y lentamente me deje envolver por una especie de fuego que recorría mis venas, lentamente mi nariz bailo sobre su perfil, sobre sus labios, lentamente descendí hasta llegar a su cuello, ahí aspire profundamente su aroma, él se quedo quieto apenas respiraba, me sentí como una leona que está cerca de su presa sin hambre pero con deseos de comer de esa carne que tanto le atrae, sentía deseos de perderme sobre su piel, deseos de olvidarme del mundo y dejar que fluyera en el aire un aroma dulce, pero preferí aquietarme y besarle el cuello volver a sus labios y quedarme ahí, muy cerca sin moverme, cosa que me resulto difícil, Sebastián se me hacia algo realmente irresistible – no debiste hacer eso – dijo en susurros – ¿qué cosa hice? – Dije haciéndome la inocente – acabas de tentarme y eso no lo soporto, menos si la tentación es tan dulce y suave – entonces, ¿Qué esperas para vengarte?- inquirí mientras él comenzó a hacer dibujos en mi nariz con la suya, sus manos ahora eran una especie de fuego que abrazaba mi cintura, despiadadamente me beso, y con sus manos dibujo en mi piel sus caricias. Cada uno de sus besos era como una dosis de droga para mi, coda uno hacia que deseara otro y otro hasta quedar mareada sin aliento y hasta que perdí la noción de donde estaba, solo sentía que una nube nos abrazaba y nos envolvía de pasión, era un sueño, cada una de sus caricias dibujo en mi el más hermoso de los paisajes, cerré los ojos y por primera vez soñé despierta sin sentir miedo, sin querer dejar de soñar. Entonces fuimos uno solo, él y yo en un solo sentir, en un solo pensar, mi corazón latía al ritmo del suyo, de sus labios solo sentía una lluvia de besos en mi y con cada uno de ellos interminables te quiero, te quiero, te quiero en apacibles e inagotables susurros.
Al despertar el seguía a mi lado, mi cabeza estaba sobre su pecho, con una mano me abrazaba y con la otra tenia una de mis manos tomada. Aquella mañana fue perfecta, desperté junto al amor de mi vida y afuera la lluvia acariciaba la ciudad dándole el toque de calma que tanto me gusta sentir cada vez que llueve.
-¿cómo amaneció mi dulce paloma? – susurro Sebastián suavemente en mi oído.
-Mmmh… bien es un calificativo diminuto para como me siento, digamos que me siento feliz, enormemente feliz, es difícil expresar como me siento, en este momento no tengo palabras para expresarlo.
-entiendo, yo me siento igual, con la diferencia que ahora me siento dueño de un hermoso tesoro, me hiciste sentir el sabor de un sortilegio apasionante y terrible a la vez, pensé que quizá esta sería la última noche de mi vida .
-¿la última noche de tu vida? Podrías explicarme eso, la verdad no comprendo.
-es muy sencillo, creo que tanto amor, tanta revolución en mis venas cada vez que te siento cerca no puede ser real, o si lo es, debe ser a causa de que mi vida está cerca de llegar a su fin. Si estuvieras en mi corazón podrías darte cuenta como late desaforadamente, a veces creo que estar cerca de ti , me causa daño, pero cuando pasan días que no te tengo cerca siento que muero, mi corazón deja de latir, siento frío y pareciera que la sangre de mis venas se congela con el paso de los segundos lejos de ti. Sabes muchas veces he sentido miedo.
-¿de qué sientes miedo?
-de perderte, de que algún día te suceda algo por mi culpa.
-¿de qué hablas? – dije sin comprender. – creo que perdí el hilo del tema.
- Alejandra, hay algo que mereces saber, yo no soy el buen hombre que parezco, tengo un pasado.
-eso suena a pasado oscuro, pero amor, todos tenemos un pasado, unos más oscuros que otros pero pasados al fin.
-pero el mío es un pasado que puede traer consecuencias a mi presente o a mi futuro, ese pasado trae consigo una sentencia sobre mi y si hago algo mal puede traerla también sobre ti.
-¿fuiste parte de alguna mafia?
-no, pero se le parece.
-Sebastián, amor, me estas asustando, creo que debes tenerme confianza, sea lo que sea, dímelo yo no soy quien para juzgarte, solo confía en mí.
-está bien, es crudo hablar de esto para mí pero tú tienes que saberlo – se sentó en la cama y me miro fijamente mientras hablaba. – cuando tenía 8 años mis padres murieron en un accidente carretero, a causa de ello quede bajo la custodia de mis abuelos paternos, ellos se encargaban de darme cuidado y protección, me enviaban al colegio, me daban todo o casi todo lo que más pudieron. A pesar de todos sus cuidados, a mi me faltaban mis padres, sentía ese vació que dejaron al partir, recordaba cómo cada domingo jugábamos después del almuerzo, como mamá me leía cada noche para que me durmiera, me hacían mucha falta, mis abuelos no jugaban ni me leían, apenas me saludaban cuando llegaba del colegio, así que comencé a buscar amistades, un día me encontré con unos hombres jóvenes, no pasaban de los 25, me invitaron a jugar a la pelota y me llevaron a tomar helado, no sabía porque lo hacían pero fueron amables conmigo, me fueron a dejar a mi casa y le pidieron disculpas a mis abuelos pro haberme distraído
-no pretendemos nada malo- dijeron – solo hemos visto que Tatan está siempre solitario y nos parece un buen jovencillo, nos gustaría saber si ustedes nos dejarían compartir con el más tiempo… la abuela les pregunto cuál era la razón, y ellos les contaron que hacía unos años atrás habían perdido un hermano que se parecía a mí, que yo les recordaba a su querido hermanito y sentían algo especial al verme, mis abuelos les creyeron y les tomaron confianza, cosa que jamás debieron hacer, todo era una vil mentira, al principio ellos se ganaron mi confianza con demostraciones de afecto, luego utilizaron aquel afecto para hacerme entrar en sus negocios, eran traficantes de drogas y me utilizaban para que fuese quien entregara la mercancía y recibiera el dinero, yo no veía nada malo en eso, no sabía muy bien en aquel entonces cuan peligroso era estar involucrado en esos asuntos. Con el paso de los años fui aprendiendo muchas cosas de ellos, aprendí a utilizar armas, aprendí a engañar a los carabineros, a hacer negocios y muchas cosas más, fue en aquellos años en que me aprendí casi todas las calles de la ciudad, recorría junto a ellos desde los más elegantes a los más bajos barrios, pobres, ricos muchos metidos en el juego, entre ellos yo. Aun no sé como lograba sacar mis cursos en el colegio con buenas calificaciones. Llegue a los 14 años, ellos pasaron a ser mis familiares, eran buenos conmigo, me defendían de quienes se burlaran de mí, me daban lo que quería y me daban diversión, mis abuelos nunca se dieron cuenta de nada, ellos les tomaron aprecio a mis protectores sin saber que me estaban haciendo un daño enorme. Ese año ingrese al liceo, medio día de clases, medio día de diversión con mis grandes amigos y en las noches estudiaba, eso debo agradecerles, jamás me dejaron que me saliera de mis estudios, siempre buscaban mis horas libres para que les hiciera los traspasos.- Debes ser mejor que nosotros - decían, ahí conocí a Nicole, la encontraba linda y fina, comenzamos a ser amigos, hasta que comenzó a gustarme, creo que me estaba enamorando de ella, ahora estaba comenzando a dejar de lado a mis amigos por ella, la invitaba a pasear, a tomar helado o al cine. Todo era entretenido, pero mis amigos siempre me estaban vigilando, no podía cometer algún error y decirle a Nicole en que estaba metido, era un secreto confidencial, un pacto que jamás podía romper, si lo hacia mi vida corría peligro. Nunca le conté nada a nadie, hasta ahora que te lo estoy contando a ti, que eres la única persona en quien he podido confiar, no sabes cuantos años me ha costado poder confiar en alguien. En ese momento ellos eran de mi entera confianza, les contaba todo, no tenia secretos con ellos, eran mis mejores amigos, Diego era el mayor de los hermanos, y era el jefe del negocio, él era el más comprensivo, mas paciente y quien hacia los contactos, nada se hacía sin que él lo autorizara. Estábamos a mitad del segundo semestre, yo seguía siendo amigo de Nicol, estaba decidido ese mes le pediría que fuese mi polola, no había nada que me lo impidiera según yo. Se lo conté a Diego y este se puso medio extraño, me dio algunos concejos, me pregunto si es que yo realmente estaba enamorado de ella, y yo con la mano en el corazón dije que solo me gustaba y que no era algo tan fuerte pero que quería pasar más tiempo con ella para ver cómo nos salían las cosas – está bien, está bien- dijo Diego – pronto conocerás otra mujer que te enamore y serán felices, eso tenlo por seguro- no comprendí porque me dijo eso, pero lo deje pasar, me dijo que al día siguiente la llevara a caminar por el sendero del cerro – es más romántico y solitario – dijo este a modo de concejo, yo seguía todo ya que él era mi maestro de vida. Al día siguiente hice lo que me concejo, invite a Nicole a caminar por el cerro, le di una flor que compre en una florería, me sentía nervioso, comencé a decir lo que sentía, estaba a punto de llegar a la parte más importante del asunto cuando apareció un auto negro que me parecía conocido, se bajaron unos encapuchados y se llevaron a Nicole, me fui corriendo en busca de ayuda con mis protectores, sabía que ellos podrían rescatarla si yo se los pedía, cuando llegue estaban en la oficina Diego y Andrés, al verme entrar se pusieron un poco nerviosos, yo les conté lo que había sucedido.
-por favor ayúdenme, ella es importante para mí.
-ya es tarde. – dijo Andrés.
-¿de qué hablas?
-¿Como Diego no le tenias al tanto de todo?- Diego negó con la cabeza
- de que están hablando, creo que merezco que me ayuden a salvar a Nicole y ustedes pierden el tiempo hablando en clave
-Tatan, nadie habla en clave- declaro al fin Diego- lo que sucede es que hace algún tiempo me di cuenta que Nicole era un buen paquete para enviar una droga que teníamos que enviar fuera del territorio, entonces yo pensé que tu sabias lo que sucedía, porque sé que eres un chico listo, solo hicimos uso de lo que nos ayudaste a encontrar, ahora ella está siendo llenada con la mercancía y en unos minutos más será llevada a su destino, mañana su cuerpo estará de regreso a primera hora, luego solo quedara esperar que encuentren su cadáver. – sentí que el mundo caía a pedazos a mis pies, me sentí decepcionado de ellos.
-bien, acaban de matar a una persona muy importante para mí, no respetaron mis sentimientos y eso jamás se los perdonare, me oyen, ¡jamás!
Hicieron de todo para que me quedara, me amenazaron de muerte, me quitaron todos los beneficios que tenían conmigo, y yo me aleje de ellos, perdí a mis hermanos mayores, mi mejores amigos, no fue porque me quitaran a Nicole sino que fue porque ellos eran unos miserables asesinos, estaban con las manos manchadas de sangre inocente y yo no estaba dispuesto a estar junto a ellos, no estaba dispuesto a ver desaparecer personas sin culpa, seres con toda una vida por delante, ellos no tenían derecho a eso. Lo último que me dijeron fue que algún día nos volveríamos a encontrar, que algún día si o si volvería a ellos. Como vez han pasado los años, termine mis estudios, busque trabajo como cartero mientras terminaba mi enseñanza media, y hoy trabajo en la municipalidad, logre mi cargo con mucho esfuerzo, es raro que alguien de 24 años este en un cargo como ese, pero con esfuerzo y valentía se logra. Mis abuelos murieron hace tres años, yo estaba fuera de la ciudad, fue una fuga de gas, creo que dejaron una llave abierta y explotaron, cuando llegue solo estaban las cenizas. Fue un golpe que no esperaba aun, ellos eran lo único que me quedaba y se fueron, me dejaron solo, me abandonaron, desde entonces comencé a dedicar mi vida solo al trabajo y mi casa, nada más, me encerré en eso para no tener tiempo para pensar, ya que me parece que la muerte de mis abuelos fue causada. Entonces decidí vivir en soledad por el resto de mis días, hasta que me equivoqué de dirección y apareciste tu, llenando cada vació, trayéndole vida a mi solitario corazón, llenando mi mundo de color y a la vez de miedo, tengo mucho miedo de perderte mi amor, eres el ser más importante en este mundo para mi, si algo te pasara te prometo que muero de pena, de dolor y de culpa.
Vi que en sus ojos había angustia, se llenaron de lágrimas, entonces me acerque y le abrace.
- calma amor, no pasara nada, yo estaré junto a ti y si alguien intenta hacernos daño defenderé con todas mis fuerzas esto que ha nacido entre nosotros, y si tengo que morir a tu lado lo haré con orgullo.
-no, nadie morirá, menos tu mi paloma.
-nadie.
Mi relación con Sebastián paso a ser una complicidad, el era mi orgullo, era el sol que le daba calor a mis días de frio, ya no lo quería, definitivamente le amaba, no por su pasado, si no porque fue él quien lleno de vida mi entorno, si bien el traía consigo un pasado que podría acabar con nuestro presente y con nuestro futuro en un abrir y cerrar de ojos quería estar junto a él. Lo que sentía por él era incomprensible, era mágico, era amor.
Era diciembre 19 para ser exactos, mamá y papá fueron los primero en saludarme, me dijeron que me amaban mucho, me desearon lo mejor y me invitaron a cenar a su casa en la noche – trae a tu pololo- dijo papá antes de despedirse. Al salir de mi dormitorio me encontré en el pasillo a Belén y a Sebastián, que tenía una torta en sus manos, ambos me cantaron y me abrazaron.
-me hicieron emocionar, muchas gracias
-no vayas a llorar – me dijo Belén.
- ya sabes que me es imposible no llorar con cosas así.
-no importa amor, si quieres llorar aquí estoy- Sebastián siempre decía que le gustaba verme llorar porque me veía como una flor con gotas de rocío en sus pétalos
-malvado, no llorare.
Tomamos desayuno los tres, fue muy agradable, Sebastián me invito a almorzar a su casa
-estaré esperándote amor, no te atrases- me dio un beso y se fue, Belén se fue a su trabajo y yo quede sola, me vestí, ordene un poco y salí a mi cita, el amor de mi vida me esperaba y yo no llegaría atrasada.
No alcance a tocar cuando el ya tenia la puerta abierta
-bienvenida amor.
-gracias. –pase y vi como estaba todo arreglado, rosas, flores, hojas de flores, velas, era maravilloso. Todo ese día fue maravilloso, un sueño para vivirlo despierta.
Las horas avanzaron veloces, no perdonaron la hermosa situación todo fue un abrir y cerrar de ojos, ni cuenta me di cuando ya estábamos saliendo a la casa de mis padres.
-o, creo que olvide mi teléfono – dijo Sebastián mientras se revisaba los bolsillos.-espérame amor, regreso pronto – no paso mucho tiempo cuando ya estaba de regreso en el auto
-fuiste rápido.
- si, es que no puedo estar mucho tiempo lejos de ti – sonrió – te quiero montones.
-y yo a ti mas de lo que crees.
Movió negativamente la cabeza y apretó fuerte los puños contra el volante.
-¿que paso?
-nada, la verdad, no creo merecer tanto, me da miedo perderte por mi pasado
-no me perderás, y creo que si mereces esto y mucho mas, el pasado es pasado, y eso no te hace ser malo y no merecer nada, ya deja eso y vive tranquilo amor, vivamos sin pasados, vivamos el presente.
-creo que tienes razón, por eso… – detuvo el auto, se bajo y abrió mi puerta, tomo mis manos y me miro fijamente – quiero vivir mi presente junto a ti y quiero tenerte en mi futuro, ale, yo, este… me gustaría…cielos, me cuesta decirlo, ya casi llevamos un año juntos y esto que siento por ti es cada vez mas hermoso, Alejandra… ¿te quieres casar conmigo?
Quede estática, no sabia que decir.
-yo… no se que decir, me pillas de sorpresa – estaba tan paralizada que no me di cuenta que me había puesto un anillo en el dedo hasta que sentí su peso.
-no es necesario que respondas hoy - miro hacia otro lado entristecido.
-si, si quiero, pero en un tiempo mas, primero me gustaría terminar mis estudios.
-¿enserio?
-si. – su rostro brillo de felicidad y emoción, mi corazón latía eufóricamente, pensé que estaba por romperse dentro de mi.
- te amo, te amo, te amo… - repitió y grito sin cesar.
-y yo a ti – le respondía.
Calmada la adrenalina de amor, seguimos nuestro camino, de pronto nos adelanta un auto negro y se detiene adelante nuestro, se bajo un hombre que movía las manos desesperadamente
-detente, tal vez necesite ayuda.
Sebastián bajo la velocidad y al acercarnos y ver al tipo maldijo a todo lo que se puede maldecir en el mundo, retrocedió y salimos disparados.
-¿Que pasa? – dije en una estupefacta confusión.
-ese, no… el, ese maldito no te alejara de mi.
-¿era el?
-si, perdóname, yo no quiero, no debí exponerte a este peligro, pero te sacare de esto.
No pude decir nada, la confusión me estremeció, era difícil estar en esa situación. Avanzamos por un camino de piedra y nos adentramos por un enorme bosque, dejamos el auto y continuamos caminando, todo era más confuso ahora. Llegamos a una pequeña cabaña oculta entre los árboles, era pequeña y sencilla pero en ella había calidez, cerró todas las puertas y ventanas.
-acá estaremos seguros, te prometo que no te ara daño, te lo juro por mi propia vida. – estaba exaltado, le abrace y comencé a hacerle cariño en el pelo para que se relajara. De algo ayudo aquello, nos quedamos dormidos.
No se cuanto tiempo transcurrió, alguien golpeo con fuerza la puerta principal, Sebastián despertó
-son ellos, ven, salgamos de aquí.
Me tomo de la mano y salimos corriendo por una puerta alternativa, corrimos y corrimos esquivando los árboles, el cielo estaba oscuro, cerrado. No sabia donde estábamos, creo que nos perdimos y comenzamos a dar vueltas en círculos, cuando creíamos estar lejos de ellos nos detuvimos y descansamos, yo estaba asustada y tenia fuertemente apretada mi mano a la de Sebastián, tenia miedo de que se alejara de mi, miedo de que algo le pasara o de que …
Una voz ronca nos hizo levantarnos del pasto y ponernos de pie, Sebastián se puso delante de mí como escudo.
-¿jugando a las escondidas mi viejo amigo?, creo que escogiste mal el escondite
-aléjate, no te acerques.
-calma, calma, no te are daño, a menos, que me obligues, solo quiero hacer un trato contigo
-yo no hago tratos con traidores.
-amigo, este te conviene, es cosa que digas que si y todo arreglado
-no, yo no are trato alguno contigo, tu me quitaste lo ultimo que tenia de familia en este mundo y por eso te odio y créeme, jamás pensaría en volver a trabajar contigo.
-ultima oferta muchacho, se que amas a esa mujer, si tu vienes conmigo ella estará a salvo y podrán ser felices, de lo contrario…en cualquier momento desaparecerá.
-eso ni lo sueñes maldito infeliz – Sebastián se estremeció y se lanzo con ira al hombre – te matare desgraciado – cayo sobre el y comenzó a golpearlo sin piedad, de pronto el hombre saco fuerzas y arremetió contra Sebastián, con sus rodillas lo apretó y no le dejo ocasión para moverse, yo busque un palo o algo para golpearle la cabeza pero no encontré nada, me di vuelta para ver si Sebastián había logrado safarse y mi sorpresa fue terrible, el hombre tenia un cuchillo en la mano.
-o vienes conmigo o mueres
-muero.
No, eso era mentira, el no se dejaría matar, el no…
-Sebastián, no, por favor, no lo mate, el no lo merece, el no le a causado daño, por favor – mis lagrimas corrían desesperadas, y el cielo comenzó a llorar juntamente conmigo. Sentí que algo atravesó mi pecho, un dolor se apodero de mi y me hizo caer de rodillas, el hombre se levanto y se fue, yo corrí y me lace a ver a Sebastián, tenia un cuchillo clavado en el pecho, intente sacarlo hasta que lo logre, pero ahora comenzó a fluir la sangre, roja y velos salía de su pecho. La lluvia la hizo correr a la tierra, pose mi cabeza sobre su corazón y le suplique que no me dejara.
-te amo.
Fue todo lo que me dijo, y se alejo de mí el dulce y armonioso cantar de su corazón.