sábado, 22 de enero de 2011

Una sonrisa, un abrazo y un cuchillo

No sabía muy bien lo que hacía, pero si sabía que me gustaba esa sensación, sentía el sabor del peligro y el sabor de una dulzura inexplicable en mi interior. Podía sentir que mi corazón estaba despierto dentro de mí y que latía desbocadamente como corre un caballo salvaje en medio de su amplia libertad, con toda la fuerza de un potrillo joven , con toda la fuerza de un corazón despierto.
Las horas avanzaban más rápido que nunca y eso me gustaba porque la hora de verle se acercaba a pasos apresurados, ya había esperado demasiado para verle como para tener que soportar que las horas avanzaran lentas estando tan cerca de cumplir mi sueño anhelado, ver a los ojos a aquel ser que me inspiraba cierto desenfreno en las venas, aquel hombre que solo conocía a través de cartas y un llamado telefónico , con eso me basto para que embrujara mi alma y me hiciera querer caminar hacia él a ojos cerrados sin medir consecuencias ni peligros, él era mi destino , no me importaba nada más que llegar a él, si después de verle me tocaba morir , que me atropellara el tren o que me quedase ciega no me importaría porque ya habría cumplido mi sueño de verle y compartir con él unos minutos de mi vida, era todo lo que pedía , verle y dejar que mis ojos se perdieran en los suyos como se pierde una piedra al ser lanzada al mar , como se pierde el águila en el inmenso cielo después de unas cuantas horas de vuelo, como se pierden las gotitas de lluvia al caer en la tierra, solo eso pedía mi alma y anhelaba mi ser.
Al llegar a la plaza me sentía un tanto nerviosa, puesto que no sabía muy bien como era, solo tenía en mi mente la imagen de la fotografía que me envío junto con una carta . Di una vueltas , miraba con atención a las personas que pasaban por ahí  hasta que me di por vencida , me senté y contemplé el ir y venir apresurado de las personas, cada cual en su mundo, cada cual en sus pensamientos , realmente me es fascinante contemplar las actitudes de estas , todos se mueven distintos , todos visten diferente y por lo general van serios sin dar sonrisa alguna como si siempre estuviesen de luto o alguna especie de tristeza sin alivio, estaba perdida en eso cuando vi pasar a alguien que me hiso latir tres veces a ritmo fuerte el corazón y me hiso olvidar todo el paisaje que tenía en frente, para mis ojos en aquel lugar no había más luz que los ojos de él. Se acercó a paso lento sin dejar de mirarme, yo me levanté del asiento y espere a que llegara a mi lado, no podía dejar de mirarle, realmente era como lo que imaginaba, ojos café oscuro, pelo castaño, corto y un peinado al lado algo desordenado, caminaba sonrientemente, eso me dejo estupefacta, maravillada, era un sueño en sí, un caballero a la moda sin nada que envidiar a famoso alguno, era simplemente lo que soñaba conocer, perdí la noción del tiempo  , espacio , de todo. – ¿Alejandra? -  mi nombre en aquella voz grave me trajo de vuelta a la realidad en un segundo – ¿cómo sabes?- dije sorprendida ya que jamás le había enviado una foto y por ende no sabía cómo era yo. – Llamémosle intuición -  dijo y sonrió, el silencio se apodero de la situación permitiéndonos solo intercambiar miradas. – ¿Te sientes bien? -  volví nuevamente a mi conciencia y me di cuenta de que mis manos temblaban y que mi cuerpo sentía frio, reaccione y respondí con un sí, intentando  estabilizarme lo más pronto posible - ¿estás segura? , te ves pálida -  insistió mientras se sacaba la chaqueta y la ponía sobre mis hombros, actitud que hipnotizo mi mente y enloqueció mis sentidos ya que su voz se sintió como un susurro cerca de mis oídos - ¿quieres un café? -  dijo dando un paso atrás, nuevamente sentí frio.
El garzón puso frente a mí un café bombón, un agua y unas galletas, nuevamente me sorprendió puesto que jamás le mencione que ese era mi café favorito. -  Gracias -  dije sorprendida ante tal acción sin dejar de mirar a Sebastián, transcurrieron unos segundos y me dispuse a hablar -¿por qué  este café? -  me miro con un poco de rubor en las mejillas y me dijo: -¿por qué, no te gusta?
-         No, no es eso todo lo contrario, es mi favorito siempre que vengo acá pido este café.
-         Mmh, siempre vienes acá, ¿y qué vienes a hacer? 
-         La verdad, creo que un buen café me ayuda a despejar la mente – dije en tono despreocupado
-         Mmh lo sospeché
-         ¿Desde un principio dices tú?  -  y ambos reímos, lo que me hiso sentir más en confianza. Conversamos hasta que las sillas estuvieron sobre las mesas. Nos levantamos y caminamos hasta la plaza principal, la gente ahora era escaza y no había más luz que la de los focos, la briza ahora era más fría, cosa extraña en pleno mes de enero. Por casualidad di un pequeño roce en su brazo y sentí que tenia la piel fría, me dispuse a devolverle la chaqueta pero él se negó – a ti se te ve mejor -  bromeo. Caminamos hacia unos autos estacionados, abrió la puerta del que era suyo e hiso un gesto para que subiera, - te llevo hasta tu casa -  dijo con voz sobreprotectora, lo cual me hiso advertir que sería imposible decir que no así que subí sin hacer intento de negarme, rápidamente tomamos la carretera principal, entro a la villa, tomo la calle que conducía a mi casa y se detuvo justo en frente, todo sin preguntar detalle alguno.
-         Y bien señorita, ya está usted sana y salva en casa, - se quedo unos segundos mirándome fijamente, yo no sabía qué hacer, el corazón latía desesperadamente dentro de mí, por un momento pensé que me daría un ataque o un desmayo, no entendía nada de lo que me estaba pasando, solo pase unas cuantas horas de la tarde junto a él y ya sentía que no me quería alejar por mucho tiempo.
-         Sabes, me encanto pasar la tarde contigo hoy, hace mucho no me divertía con alguien así
-         ¿Enserio?, bueno a decir verdad, yo también me divertí mucho hoy, además de eso me sorprendiste demasiado, es como si  me conocieras de siempre, estoy por creer que me has estado espiando todo este tiempo
-         ¿Por qué crees eso? – me dijo con los ojos al borde de que se le salieran de las cuencas.
-         Mmh no te asustes, es solo que me sorprende que me  hayas reconocido tan rápido, que hayas pedido el café que más me gusta y que te sepas la dirección de mi casa como de memoria, se que la sabes por lo de las cartas pero no pensé que sabias llegar hasta acá – dije sin dejar de mirarle, el escucho con atención.
-         Mmh, tienes razón, pero…
-         ¿Pero?...
-         Bueno yo por alguna razón me conozco la ciudad casi de memoria, cada calle, cada villa o población, todo me lo conozco en esta ciudad, creo que debe ser por mi trabajo o por mis años de vivir acá.
-         Claro, debe ser eso, ¿y en que trabajas?  -  al parecer esta pregunta era medio difícil porque se quedo pensando un buen rato antes de responder
-         Trabajo en la municipalidad, en estos asuntos de la planificación de la ciudad, y antes de trabajar en eso fui cartero de correos chile – no sabía que pensar exactamente ya que estaba medio nervioso, no quería incomodarlo con mis preguntas así que acepte la respuesta
-         Bueno creo que se nos hiso un poco tarde, de verdad me la pase bien hoy, gracias por todo – dije sin ganas de despedirme
-         De nada, fue todo un gusto – terminado la frase se bajo  del auto y dio la vuelta, llego hasta mi puerta y como todo un caballero la abrió y me tendió la mano -  Alejandra, antes de despedirme me gustaría saber si
Podemos  volver a salir otro día -  claro me encantaría, cuando puedas me llamas y nos ponemos de acuerdo ¿te parece? – mi respuesta le provocó una sonrisa  que le ilumino el rostro – fue un gusto, que llegues bien a casa, nos vemos – me acerque y le di un beso en la mejilla – me parece, que descanses, buenas noches – se subió al auto y desapareció. Esa noche sentía que el corazón no dejaba de latir apresuradamente dentro de mí, cerraba los ojos y veía a Sebastián, sentía su aroma, veía su sonrisa hipnotizadora y sus brillantes ojos, después de unas horas de divagar pensando en el logre conciliar el sueño.
                                                          ( continua mas adelante)

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